
Todos sabemos lo particular que ha sido este año académico atingente a la situación nacional actual. Esto ha generado varias especulaciones acerca del futuro el cual por ahora sigue trazándose.
No cabe duda que hemos sido participe de un período de receso en cuanto a las exigencias académicas que bien sabemos deberán ser retomadas en un momento dado. Es por esto que nos interesa abordar el tema del estrés el cual se presenta como un factor importante a la hora de retomar nuestras actividades estudiantiles, ya que, en menor a mayor escala surge, y por lo mismo se torna importante analizar cómo enfrentarlo para que no perdamos la cabeza en el intento.
Primero que todo el estrés es un concepto multidimensional, se aplica a la realidad de manera versátil. Más allá de detallar definiciones de orden fisiológico existe un consenso en cuanto a la influencia del ambiente, las características de las personas, así como también el fuerte impacto en distintos niveles de funcionamientos tanto a nivel fisiológico, cognitivo, emocional como conductual del ser humano (Lazarus y Folkman, 1986).
Además comprende distintas variables que confluyen entre sí, como son estresores académicos (sobre carga académica por ejemplo), experiencia subjetiva de estrés (evaluación cognitiva), moderadores del estrés académico (personalidad) y efectos del estrés académico (abarca las cuatro dimensiones mencionados arriba) (Martín, 2007).
Cabe destacar que no siempre el estrés tiene una connotación negativa, en muchas ocasiones actúa como movilizador antes situaciones en donde se requiere nuestra respuesta y el generar comportamientos asociados a nuestra capacidad de afrontamiento.
Es por esto que se torna importante evaluar nuestras habilidades como capacidades de afrontamiento a situaciones percibidas como amenazante o bien donde sea necesario actuar. En la medida que nos sintamos con los recursos suficientes podremos enfrentar de manera óptima dicha situación.
Un elemento vinculado directamente a esto es la Inteligencia Emocional, definida como todas las habilidades ya sean emocionales, y sociales que generan mayor control en cuanto a nuestra respuesta al estímulo estresante y en si las diversas presiones del medio.
Es así que tomando en cuenta la cantidad de meses que nos encontramos en un estado de stand by académico, y en que la mayoría de los estudiantes por diferentes motivos, claramente redujeron las horas de estudio, como manera de prevenir que una posible vuelta a clases nos pille con el cerebro durmiendo se ofrecen las siguientes alternativas de forma que se pueda amortiguar una vuelta-estampida a clases.
-reestructuración más positiva de la situación. Ve el lado positivo de las cosas, situaciones, como problemas.
- Apoyo social, vinculada a poder expresar lo que nos aqueja, y que contribuye a tener una mirada más amplia del problema.
-Invertir el tiempo de manera en que podamos distribuir un espacio para nuestras responsabilidades académicas como también tiempo de uso propio en donde se realicen actividades más placenteras, que sirvan para relajarte. Intenta que estás incluyan actividades saludables como hacer algún deporte y caminar
-Ten un horario de estudio, el que pueda incluir a más compañeros en caso que te sea más cómodo.
-Intenta mantener una dieta saludable, el que pueda otorgarte energía para un buen rendimiento diario
-Regula tus horas de sueño, lo cual puede brindar energía para rendir bien a la hora de desarrollar estrategias de estudio.
-Emplea técnicas que faciliten el estudio (como son resúmenes, además de descansar cada media hora después de una lectura concentrada)
Referencias:
http://estres.comocombatir.com/prevenir-el-estres-academico/
http://dialogue.adventist.org/articles/07_3_melgosa_s.htm
http://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/429076.como-manejar-el-estres-en-fechas-de-examenes.html
El estrés académico y su relación con las estrategias de afrontamiento. Loayza J., Nuñez E., Miní V.


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